domingo, 12 de julio de 2009



ANECDOTAS DE UN PEPIANO EN LA CIUDAD DE LOS YACIMIENTOS




Lo que sigue me fue referido por Juan José de Mello e intentaré transcribirlo aunque sin su gracia, por lo menos con su consentimiento.

Gran admirador de nuestros paisajes y de Santiago y su música, cuando Wenceslao fue invitado a pasar unos días en la sierra, aceptó inmediatamente. Seguramente el resultado sería alguna de las hermosas canciones que invariablemente nacían de esta relación.

Llegando de nochecita, fue alojado en una cabaña que Chalar tenía en las afueras.

Una vez instalado, Santiago le ofrece buscarlo a la mañana siguiente. Wenceslao rechaza el ofrecimiento aduciendo querer caminar disfrutando el aire, el canto de los pájaros y todo la inefable de la mágica zona.

Sabiéndolo madrugador, Santiago lo espera muy temprano... Pasan las horas y Wenceslao que no llega... Como a las diez de la mañana decide ir a buscarlo pero no lo encuentra...Vuelve a la casa y sigue esperando... Recién once y media aparece el “perdido”. Antes de saludar y con gesto de muy sorprendido, pregunta: -¿Sabés cuantos boliches hay desde la cabaña hasta acá?

viernes, 19 de junio de 2009

Anécdotas de un pueblo al santo Pepe

En el boliche de Etchedo se hablaba de pesca un día sí y el otro también. Quizá sería mejor decir “se mentía de pesca”… El principal representante de éste ejercicio era un personaje apodado “el capataz”, de quien nunca supe el nombre y sospecho que nadie lo sabía. Estaba un día muy especialmente inspirado, tal vez por la presencia de un desconocido que desde la otra punta del mostrador lo escuchaba con atención. Su tema del momento era la pesca en el Paraná. Sus exageraciones eran tales que los habituales del boliche, tal vez por respeto al forastero, pretendieron detenerlo. En ese momento el hombre rompió su mutismo: -“Tiene razón el caballero, yo he pescado en el Paraná y hay tanto pique que algunos días he tenido que encarnar detrás de los árboles” El “Capataz” estuvo casi un mes sin pisar el boliche.-