jueves, 13 de marzo de 2008

El campanario (es tan ton tin)

MANUSCRITO ENCONTRADO EN UN ASTEROIDE



Somos un pueblo cauto....Por eso, apenas comenzaron los signos de vida en el planeta vecino, se reunieron por primera vez en mucho tiempo los jefes del Eterno mediodía, de la eterna noche y del Eterno crepúsculo.
Se tomaron importantes medidas... En primer lugar se retrasó nuestro período de rotación de manera que ofreciéramos a los advenedizos siempre la misma cara. Luego se cubrió la misma de espesas nubes...
Cuando surgió la inteligencia en ese mundo, ya estaba todo preparado.
Mi misión como integrante de la brigada de defensa consistía en confundir todo intento de conocimiento de nuestro planeta que realizaran los extranjeros.
Me tocó recibir y tergiversar sus rayos “X” primero y luego elementales láser.
También estuve cerca cuando la brigada destruyó su primera sonda, error que se corrigió cuando una segunda ingresó en nuestra atmósfera. A ésta se le aplicaron altísimas temperaturas y otros falsos datos que sus sensores recogieron ingenuamente...
Fue en ese momento tal vez que comencé a sentir lo que mas tarde traería consecuencias tan graves.
Al ver sus máquinas rudimentarias me invadió una cierta ternura y me interesé (esta vez sin prejuicios) por sus formas de vida, por sus reacciones frente a su medio y sobre todo por saber como habían sobrevivido a la auto destrucción (ya que jamás desarrollaron el desmemorizador y persistía en ellos el instinto de conservación transformado en ambiciones casi siempre desmedidas).
Fue naciendo en mí un gran cariño por una raza que contra todos los pronósticos seguía luchando con entusiasmo.
Distinguí los dos tipos fundamentales en que se dividían y hasta tomé partido por uno de ellos: los que demostraban mayor sensatez y una clara visión de su lugar en el cosmos.
Pensé que merecían nuestra ayuda y con gran esfuerzo logré colectar las voluntades que me permitirían convocar al Gran Consejo.
Estamos esperando su decisión.
Sé que pueden negarse a satisfacer mi petición e inmediatamente decretar mi desinteligencia.Por eso he decidido dejar este testimonio de que yo y muchos otros habitantes de este mundo intentamos relacionarnos con el tercer planeta de nuestra estrella madre y con los “seres humanos”, como se llaman a si mismos sus pobladores.

3 comentarios:

Rossana dijo...

¿Encontraron el manuscrito porque lo transformaron en desinteligente? Si fue así, fueron los miembros de ese planeta o el otro sector de los seres humanos, es decir aquellos que no son los que prefería el narrador, los que lo anularon? ¿Cómo se llama este planeta? Estaría bueno bautizarlo. Da ganas de seguirla como pasa con tus cuentos. Uno quiere que el primero sea un puntapié para una colección dentro de ese. Muy bueno. Pero muy. La ciencia ficción puede ser muy cálida o muy reflexiva como en este caso. El Santi me critica porque yo en tus cuentos quedo esperando una continuación, pero es así. Da ganas de que siga. Besos

juan pascualero dijo...

Cada cual lo sigue. Como pasa en la tierra. Caramba! Que coincidencia! Como dirían "Les Luthiers" La ciencia ficción, Rossana no es sino la materia prima para desarrollar ideas al respecto de problemas humanos. Besos.-
P.D. El planeta es Venus.-

Le Santi dijo...

Taba clavado que era Venus bó. Por lo de las nubecitas Ro. Y también que los humanos los hicieron pelota los hicieron. Y qué memoria Rossana pa las críticas. Y bué, capaz que tenés razón, estas cosas de Juan son medio abiertas y podrían seguir...
Me encantó esta ciencia ficción pascualera, es un género medio abandonado hoy día.