domingo, 6 de abril de 2008

Anécdotas de un pueblo (dedicado) al santo Pepe

TO BE OR NOT TO BE…


Durante esa edad, que uno (luego de muchos años) descubre lo maravillosa que fue (snif…), entre otras cosas, hice teatro. Esto último fue muy presuntuoso, en realidad intenté hacer teatro. Y a pesar de haber tenido profesores prestigiosísimos, mi dicción era espantosa. Estuve hablando con un lápiz entre los dientes muchos meses e intentando articular bien pero no mejoré mucho y el esfuerzo por hacerme entender me “sacaba” de personaje. Luego de un “Eric” en “Ha llegado un inspector” (vamo’arriba Priestley) y algunas farsas medievales, decidí que lo que mi vocación me dictaba era la luminotecnia… Debo aclarar que en el teatro de Sto. Pepe la instalación eléctrica estaba muy deteriorada y los reóstatos no funcionaban (no, en esa época no existían dimers). (Y QUÉ?!!!!!) No me conformé con la carencia y en una obra de la cual no recuerdo ni el nombre (sí tengo la noción que no valdría la pena) que comenzaba con un amanecer (canto de gallos etc., así era de espantosa) decidí utilizar un balde con agua salada y los extremos de los cables sumergidos y cada vez más próximos que incrementaban poco a poco la intensidad de la luz. Resultó perfecto. Solo quedaba solucionar el natural cambio de colores. Los reflectores involucrados estaban en el escenario (detrás de unos matorrales). El problema era tremendo. Pero para qué uno tenía una novia tan linda como dispuesta... Sí, la Graciela se lo pasaba todo el primer acto escondida tras los matorrales luego del cambio de bastidores con los distintos colores.
P.D. Leyendo entre líneas veo que me preocupa un poco el paso del tiempo. (Y QUE?!!!)

12 comentarios:

andal13 dijo...

Decime que la Graciela sobrevivió a los cables, el balde y los reflectores de colores!!!

Gracias por la visita, che; Santo Pepe tiene su encanto, también, pese a estar tan lejos de dios y tan cerca de Montevideo.

FLACA dijo...

Yo también quiero saber si la Graciela sobrevivió. Me encantan tus relatos Juan, y tus anécdotas.
Claro que con el acápite de to be or not to be y la calavera de la derecha creí que me ibas a contar Hamlet. Pero tu relato de la época en que hacías teatro, así contra viento y marea, me hizo asociar con lindos recuerdos. Un abrazo.

Sil.* dijo...

Y...el tiempo pasa para todos, el tema se pone peligroso cuando nos damos cuenta y que nosotros no vamos tan rápido como antes...todo un tema...pero bueno...es lo que hay...
Me sumo a las curiosas Andrea y la Flaca para saber de Graciela.Tu Santo Pepe tiene eso de casero, de pueblo, y quizás parezca raro, pero las cercanías y las lejanías, a veces y solo a veces, no influyen demasiado en la esencia.

Te dejo un abrazo teatral!!

Sil.*

juan pascualero dijo...

Como funciona la solidaridad femenina! Por Dios! Si, la Graciela está bien. Luego de esas peripecias me regaló tres hijos que son nuestro gran orgullo (músicos los tres por cierto)y aún sigue junto a mí.Gracias Andal13, flaca y sil por la visita.

FLACA dijo...

¡Qué alivio!... Sí, somos solidarias, siempre. Después de tanto cable en balde con agua es una alegría que la Graciela esté bien. Pero más lindo es aún saber que todavía está contigo. Qué bueno que tienen tres hijos y que los tres son músicos.¿Por qué "por cierto"?

juan pascualero dijo...

Flaca: "Por cierto"es una fórmula disimulada de vanidad, orgullo de mi profesión y aún otras inconfesables pasiones...

FLACA dijo...

Lo del "por cierto" era un chiste. Imagino eso del orgullo de verlos músicos como vos. A mí me hubiera gustado que los míos " por cierto" tocaran algún instrumento, que algo de su padre y de sus abuelos se les hubiera transmitido en los genes, me hubiera gustado verlos hacer algún duetto en familia e ir a alentarlos al primer concierto de Juventudes Musicales y lagrimear emocionada. Pero no; ya ves, en mi casa "casa de herrero cuchillo de palo", el "por cierto" me falló.
Aunque la joven canta, pero en inglés. Un abrazo.

andal13 dijo...

Qué alivio!!!! Saber que la Graciela sigue allí, enredada en los cables de la vida contigo...

andal13 dijo...

Cuidado Juan con entregarte tan sumisamente... soy una mujer de temer!!!
Gracias por la buena onda.

(Te dejé comentario en mi blog)

Rossana dijo...

Hola, Juan! Estas son las cosas que se hacen con pasión, donde uno olvida todas las precauciones y la función está primero. Y lo que no cambia, aunque pase el tiempo, es el deseo de hacer cosas que apasionen, aún cuando sean otras. Saludos a Graciela, la sobreviviente.

Le Santi dijo...

Qué insoportables las minas!!!
Si no averigüan como terminó la novela no tienen paz. No pararon hasta que les dijiste lo de la Graciela. Es como yo digo, se van corriendo a leer la última página.
Jé, se jodieron, el Juan no está disponible, la Graciela le sigue cambiando los celofanes.

andal13 dijo...

Obviando el comentario del Santi, porque es de puro celoso que está, vengo a plantear una pregunta, que es casi una queja: ¿no va siendo hora de que nos cuentes otra historia de Santo Pepe u otra anécdota de las candilejas?